Crítica de Bleep Bloop. | Equilateral
Críticas

Bleep Bloop, reto y satisfacción

Crítica de Bleep Bloop. | Equilateral

Bleep Bloop, que llega a Switch y Steam de la mano de Elzerouno Games, es un divertido desafío cuyos rompecabezas hacen honor a su nombre.

Ludipe es uno de los creadores más prolíficos de la escena independiente española; sólo en su página de itch.io presenta un catálogo de más de cuarenta juegos de diferentes tamaños y colores -proviniendo la mayoría de las múltiples game jams en las que participa- a los que hay que sumar sus proyectos de mayor escala, como Missing Translation, el prometedor A Place for the Unwilling, que está siendo desarrollado por AlPixel Games, o Bleep Bloop, proyecto que acaba de ver la luz en Nintendo Switch y Steam de la mano de Elzerouno Games.

Aunque pueda parecer lo contrario, Bleep Bloop es un juego con recorrido: allá por 2017 su creador lanzó un prototipo inicial que exploraba la idea básica de resolver puzles cooperativos controlando a dos pequeños cuadrados que se mueven en cuatro direcciones (arriba, abajo, derecha e izquierda) hasta toparse con una pared u obstáculo. De esa simple pero interesante mecánica surgió un proyecto que nos llamó la atención a muchos, llevándonos a participar en las fases de desarrollo abierto que organizó Ludipe. Fue ahí donde tuve la oportunidad de probar sus primeras demos, involucrarme someramente en el desarrollo y comprobar el potencial de la idea.

Siendo sincero, el núcleo jugable de Bleep Bloop (el cual se ha mantenido intacto desde sus primeras iteraciones hasta la versión final comercial) no me resultó especialmente novedoso a primera vista, era como si ya lo hubiera jugado o, al menos, visto de pasada mientras rebuscaba en itch.io. Pero como buen juego de puzles Bleep Bloop no destaca exclusivamente por las mecánicas sino que lo hace por su diseño de niveles, que consigue aprovecharla incluso cuando parece que está a punto de agotarse.

Aunque la mecánica principal configura la esencia de Bleep Bloop, es el diseño de sus puzles lo que lo convierte en algo más que un juego simpático: cada nivel establece una meta a la que hay que llevar a los cuadraditos protagonistas, un objetivo a priori sencillo pero que acaba enrevesándose hasta llegar a ser frustrante. Bleep Bloop es divertido y desafiante, un reto que hace que te devanes los sesos para conseguir encontrar la solución a un rompecabezas con pocos elementos.

Estar al lado de la meta y no saber cómo llegar a ella es tan frustrante como satisfactoria su solución. | Equilateral

Estar al lado de la meta y no saber cómo llegar a ella es tan frustrante como satisfactoria su solución. | Equilateral

Y es que los puzles minimalistas son los más exigentes. Bleep Bloop ha conseguido enfadarme en más de una ocasión al ver que el punto objetivo, la meta, estaba muy cerca pero en una posición a priori imposible de alcanzar. Es uno de esos juegos que te tienen dándole vueltas al mismo nivel durante un buen rato, cuyos escenarios se graban en tu cabeza y siguen rondándote cuando no estás jugando. Podéis imaginar la sensación de satisfacción cuando consigues resolver el nivel en cuestión.

Bleep Bloop cimenta su avance en el ensayo y error, pero evita que se convierta en algo tedioso gracias al movimiento de los personajes. Es aquí donde la mecánica principal da el do de pecho. Rebotar por los escenarios es agradable y a medida que avanzas vas aprendiendo formas de desplazarte que se van imprimiendo en tu subconsciente: heredas dinámicas de movimiento con las que consigues aprovechar el espacio en tu favor, tanto en los niveles de puzles (cerrados y autoconclusivos) como en el escenario de selección de fases, que son una especie de extensión abierta que vertebra el recorrido del juego completo. No hay menús ni interfaz, ni siquiera palabras: todo lo que haces en Bleep Bloop lo consigues moviéndote de un lado a otro con los cuadrados.

Este aspecto es en el que más mejoría he notado en general. Bleep Bloop ha ganado en gamefeel con respecto a sus primeras versiones, consecuencia directa de la incorporación al desarrollo de los creadores de Flat Heroes, quienes se han encargado de pulir ciertos aspectos de cara a la versión comercial. Y, como digo, se nota bastante. Los cuadrados no son rígidos al movimiento, sino que se deforman dejando una estela tras de sí que aporta feedback al jugador. También se perciben con relativa fuerza los golpes contra las paredes, esta vez gracias a la sutil vibración de los joycon.

Cada zona añade un elemento que aporta nuevas capas de profundidad al juego. | Equilateral

Cada zona añade un elemento que aporta nuevas capas de profundidad al juego. | Equilateral

Son pequeños detalles que sin llegar a la excelencia de Flat Heroes aportan un punto de calidad al conjunto. Eso sí, a este respecto falla en cierto modo el diseño de sonido, mucho más estridente de lo que conjugaría bien con este juego… Tanto es así que mi forma favorita de jugarlo es en silencio, con el pequeño zumbido de la vibración como único efecto sonoro.

No quiero acabar esta crítica sin detenerme a hablar sobre la versatilidad de sus modos de juego: sin que exista ninguna diferencia entre la vertiente cooperativa o en solitario, ambas se compenetran sin pisarse; en un primer momento pensaba que era un título eminentemente cooperativo pero al jugarlo solo he descubierto que se puede disfrutar al mismo nivel pero de una forma diferente que le aporta cierta rejugabilidad.

En conclusión, Bleep Bloop ha evolucionado sin perder su esencia, agradeciendo unas mejoras que han terminado por dar forma a esta buena idea de ejecución brillante. El juego de Ludipe se convierte en un peso pesado dentro del género de puzles, una obra a la que acudir para analizar y escudriñar su diseño de niveles.

Bleep Bloop, reto y satisfacción
Comments
To Top