Super Blood Hockey huele a retro desde lejos. | Equilateral
Críticas

Super Blood Hockey: rojo estampado sobre blanco

Super Blood Hockey huele a retro desde lejos. | Equilateral

Super Blood Hockey, desarrollado por Loren Lemcke y disponible en Steam, es un juego de hockey sobre hielo con pixeles bien bonitos, mucho cachondeo y con una profundidad jugable que engancha.

Me gusta bucear en las profundidades abisales de la tienda de Steam, encontrarme en la pestaña veintisiete de la sección indie y ver que títulos se han quedado rezagados de la vorágine de lanzamientos diarios que superpueblan la biblioteca. Porque hay juegos malísimos ahí, inacabados o que intentan sacar rendimiento de alguna moda, pero también hay juegos que simplemente por tener nula publicidad o porque es imposible analizar o siquiera probar todo lo que sale, quedan en tierra de nadie, en un limbo que en muchos casos es una pena debido a la calidad que atesoran.

Arriesgarse a comprar un título del que hay poca información, para mi es el equivalente moderno a cuando se compraba un juego por la carátula. No os voy a engañar, he jugado a verdaderos truños por hacer esto, pero también he tenido la alegría de encontrar joyitas que quizás de otra manera no hubiera sido posible. El juego que me ocupa tiene cuatro análisis en Metacritic, y dos son de usuarios, para que os hagáis a una idea.

Quedando rendido ante el cachondeo de los píxeles como puños y los borbotones innecesarios de sangre que aprecio en los primeros vídeos, por no mencionar que cualquier cosa con dos porterías ya me interesa, compro sin miramientos Super Blood Hockey.

Super Blood Hockey, de Loren Lemcke. | Equilateral

Super Blood Hockey, de Loren Lemcke. | Equilateral

Cualquiera que haya tenido una infancia feliz, habrá pasado grandísimas tardes con amigos jugando al Pro 6. Con este juego he tenido una sensación parecida a la que me aportaba aquel título. Vale que no está Adriano y el cañón que llevaba por pierna, pero para nada esperaba una experiencia tan arcade, exigente y profunda como la que me he encontrado. La famosa máxima de fácil de manejar pero difícil de dominar define perfectamente el control y las sensaciones del juego. Un botón para pasar o pegar, y otro para tirar y ya tenemos todos los controles. Ni siquiera hay botón para correr más o menos, ni se echa en falta.

La dificultad reside en saber manejar la inercia del jugador con el hielo, elegir un equipo compensado con tu forma de jugar, buscar huecos nada fáciles y meter gol. Tendrás decenas de uno contra uno con el portero que no acabaran dentro de la portería. Hay que dominar el arte de distraer patinando con el disco sin que te lo quiten, atraer a la defensa, y encontrar ese pase de la muerte ganador con el compañero que se ha quedado libre. Fácil de entender insisto, pero no tanto de llevarlo a cabo. Hay que saber colocarse para atacar y defender (aplicar un golpe contra la pared es más efectivo que golpear sin ton ni son por ejemplo), ser bastante diestro, estar concentrado y tener práctica para ganar partidos. He recordado más de una vez ese vídeo de Dayo sobre Cuphead donde habla de entrar en la zona, esa sensación de ser más rápido que tu propio pensamiento y de hacer las cosas casi por inercia. Super Blood Hockey tiene mucho de eso, y es maravilloso.

Sangre sobre hielo. | Equilateral

Sangre sobre hielo. | Equilateral

Aunque el juego en sí es lo más importante, todo viene envuelto en un halo de cachondeo que se agradece. Mucha estética ochentera, los litros de sangre absurdos (que se pueden quitar o poner más a lo loco), que te atropelle la máquina de alisar el hielo al descanso, las pequeñas historias de cada selección al ganar un campeonato y un largo etcétera de pequeños aciertos que, si bien no son fundamentales, terminan de redondearlo todo.

Dejo muchas cosas por explicar porque tampoco es cuestión de aburrir desgranando todo. Quédate con que hay minijuegos para desbloquear más opciones en pista, peleas en los partidos o que jugar contra otra persona es divertido como pasarse una tarde con Mario Kart… En definitiva, a poco que te guste la propuesta, cómpralo sin miedo porque es un juego estupendo.

Super Blood Hockey: rojo estampado sobre blanco
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