Descubrimientos

Tiny Echo, el cartero del subsuelo

Más vale que sobre que no que falte. | Tiny Echo
Más vale que sobre que no que falte. | Tiny Echo

Tiny Echo, del estudio sueco Might and Delight, es un pequeño y hermoso relato sin palabras donde la parsimonia se une con el asombro.

A pesar de que lo descubrí hace bien poco gracias a algún retweet perdido (la primera vez que el algoritmo de Twitter sirve para algo), Tiny Echo, de Might and Delight (creadores de la saga Shelter), lleva entre nosotros bastante más tiempo del que podría parecer: salió en Steam allá por agosto de 2017, tienda en la cual se puede comprar aún a día de hoy casi de forma exclusiva a unos 7,99€ que aseguran un buen rato de relajación contemplativa.

Tiny Echo parte de una premisa tan sencilla como cautivadora: tomamos el control de una especie de globo ocular con cuerpecillo de duende, Emi, cuya labor es la de llevar el correo a los moradores del subsuelo, quienes obviamente presentan también formas anatómicas la mar de peculiares. Si simple es su premisa, simple es su jugabilidad, basada en el point and click y con ciertos ramalazos de los juegos de Amanita Design.

De hecho no sólo sus mecánicas recuerdan a Samorost, Machinarium y compañía, sino que el propio estilo artístico, del que uno se deleita sin siquiera jugarlo, ya emana un aire evocador propio de la producción del estudio checo; de fondo tierra esbozada en tonos marrones, rotos por el verde vivo de la maleza, y en un primer plano los personajes, de colores más llamativos, rompiendo con el naturalismo del escenario. Verlo en movimiento es una gozada, de esos juegos en los que tener agencia parece una locura.

Entregando el correo. | Might and Delight

Entregando el correo. | Might and Delight

 

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